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Del aceite esencial a la llama
No hay máquinas industriales. Hay paciencia, una báscula de precisión y el tiempo justo de curado. Así nace cada vela.

Lento, limpio y honesto
Trabajamos con cera de soja de origen vegetal y fragancias certificadas IFRA, libres de ftalatos. Cada lote no supera las 40 unidades para poder controlar color, perfume y acabado uno a uno.
Curamos las velas un mínimo de dos semanas antes de venderlas: es el secreto de un aroma que se reparte bien por toda la estancia.
Cómo se hace una vela
Fundir y pesar
Fundimos la cera de soja a baja temperatura y la pesamos al gramo para garantizar la misma calidad en cada tarro.
Componer la fragancia
Añadimos el porcentaje exacto de aceites esenciales y de fragancia en el punto óptimo de temperatura, cuando la cera mejor fija el aroma.
Centrar la mecha y verter
Colocamos mechas de algodón sin plomo, las centramos a mano y vertemos despacio para evitar burbujas y hundimientos.
Curar y revisar
Dejamos curar la vela dos semanas, recortamos la mecha, etiquetamos y revisamos una a una antes de empaquetarla en kraft reciclado.

Aprende a verter tu propia vela
Una vez al mes abrimos el taller del Carmen para grupos reducidos. Aprenderás a elegir mechas, calcular fragancias y verter tu primera vela, que te llevas a casa el mismo día.
2 horas · grupos de 8
Materiales, dos velas y una bebida incluida.
Experiencia en pareja
Ideal para regalar: un plan diferente con resultado a casa.